miércoles, 10 de diciembre de 2008

¿NUEVO CONTRATO ECONÓMICO?


ECONOMÍA

A raíz de la explosión a nivel global de la crisis financiera mundial, la economía como disciplina de las finanzas domésticas ha recobrado reactualidad. Una disciplina que por lo general no le hemos tomado importancia capital en épocas de bonanza y expansión. El consumo y gasto familiar en el contexto del acelerado crecimiento económico, no tiene límites, debido básicamente a la falsa percepción de que en el futuro las cosas seguirán igual o mejorarán. Los ciclos económicos no discriminan a los países ricos de los pobres, tampoco desigualdades regionales, ni mucho menos sistemas políticos. En el caso peruano el boom de las tarjetas de crédito, explican en cierta medida como las economías familiares en general no se preocupan del futuro, cuando existe la probabilidad de mayor capacidad adquisitiva en el presente. El incesante consumo familiar permite que en el Perú, el ahorro nacional sea casi inexistente. Los últimos cables del exterior, dan cuenta de los despidos masivos de obreros americanos, con intensidad en el sector manufacturero y comercial. Lo mismo sucede en el bloque europeo con países como: España, Alemania, Italia, etc, en donde el número de parados llenan las frías estadísticas. Hace pocos días la depresión de la industria automotriz emblema de los EE.UU, ha expulsado a una buena cantidad de obreros americanos. China y Japón, no pueden contener la avalancha internacional recesiva, y por lo tanto lo más probable es que el precio de las materias primas de América Latina empiecen a transitar el camino de la reducción. La burbuja inmobiliaria germen de la actual crisis financiera, era el vestigio de cómo los americanos empezaron a sobreendeudarse más allá de los linderos permisibles. La década de los años maravillosos desde el año 2000 hasta ahora, se caracteriza por una fluida relación entre las familias y empresas con los bancos. Los créditos permanentes sin ningún control impulsaron una corriente de solicitudes en las agencias bancarias. La falta de regulación financiera en los niveles más altos, ensombrecieron el panorama crediticio. En cambio la actual crisis que llena ya muchos artículos y libros, es posible que nos acompañe por los próximos 2 años. El 2009 será un año de cinturones apretados y de planes de reactivación económica. Pero también puede ser una oportunidad para rediseñar un nuevo escenario económico-comercial, en donde las potencias industrializadas abran sus mercados subsidiados, limpien el camino inequitativo de los aranceles altos, posibiliten consensuar planes para enfrentar la crisis sin marginación y exclusión. Entramos a una etapa en donde se hace imprescindible la alianza de la comunidad internacional de un nuevo contrato económico. Contrato que signifique no volver a los años 70, en donde el socialismo inquietante proponía la teoría de la dependencia, ni al neoliberalismo descarnado en donde la desregulación y la ola privatizadora fundamentalista eran el corazón del capitalismo salvaje.

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