domingo, 8 de febrero de 2009

EL IMPERIO DEL ABSURDISMO


SOCIOLOGÍA


Cada día me convenzo más que el camino del hombre es la irracionalidad. Escuchamos a diario expresiones carentes de lógica y vestida de abismales contradicciones internas. Tengo la impresión que a veces no tenemos por que alejarnos diametralmente de la inferioridad animal. Si la diferencia entre la humanidad y la animalidad es la razón, entonces señores empecemos el viaje de involución a los albores de la raza humana. Traigo a propósito de la irracionalidad, el tema de la legalización de las drogas en el Perú, en días intensos profundamente invadidos de desesperación por la crisis financiera mundial y por la cargada sensación de desempleo en el Perú.

Es como si el alcalde de Surquillo, a la postre impulsor de una propuesta de censar a los adictos y de proveerles de drogas legal en pequeñas cantidades, navegaría en el mar del absurdismo. Incapaz de encontrarle el mínimo sentido a la vida y guiada por su inexorable motivación de escepticismo frente a los principios universales de la existencia. Para los absurdistas la vida no tiene el menor significado, por lo tanto el hombre más allá de buscar el absolutismo de la vida misma, debe concentrarse en su libre albedrío y en su autonomía para moldear su vida y destino. Albert Camus, autor del "Extranjero" y "El mito de Sísifo", expresaba: No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio, es el suicidio. A la par Jean Paul Sartre(1905-1980), autor de la novela filosófica "La nausea", expresa: La vida en sus más lúgubres colores y en su insípida obscenidad, produce nausea.

Tampoco podemos decifrar la motivación de la propuesta del alcalde de Surquillo, pero parecería que debido a su atrevida propuesta, se ha ganado algunos votos, pero a la vez muchos detractores, sobre todo aquellos que conviven en familias destruídas por la drogas. Son en realidad tan disímiles los fundamentos y los axiomas de la propuesta, que debido a la fragilidad de la idea, cualquiera puede destrozarla. Decir que el costo de prohibir el tráfico y el consumo es alto, el narcotráfico desaparecería y la corrupción también, prohibir el consumo de drogas es arbitrario, son tan deleznables como su estructura interna y sin hablar de su incoherencia en la falta de sustento práctico. Decir que la prohibición del Alcohol en los EE.UU, dió origen al imperio de Alcapone y que la restricción a la importación y uso del opio en San Francisco de 1875, resultó en una desperdigada tasa de delincuencia y criminalidad, es en el fondo una teoría propia de una realidad muy distante a la del Perú. Al mismo tiempo esgrimir que los ejemplos de Holanda y Suiza, consolidan la idea de legalizar las drogas, es también un criterio falaz, debido a que las estadísticas neutralizan tal postulado. Lo que si es cierto es que la legalización de las drogas aumentan el número de drogadictos y con ella la maldición a las familias que se rompen y desestructuran.




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