martes, 16 de septiembre de 2008

¿A DONDE VA EL COMERCIO MUNDIAL?

ECONOMÍA


Cuando fracasó la Ronda de Doha, se trató de buscar las causalidades de tal crisis entre los muchos actores económicos, pero lo cierto es que fueron los países más desarrollados quienes fomentaron con sus actitudes e intereses, la agonía de un sistema comercial equitativo y justo. Frente a la comunidad internacional la OMC (Organización Mundial del Comercio) apareció como una entidad transnacional sin ninguna capacidad de respuesta y deliberación. Los demás países exportadores sienten que comercializan en un orden comercial mundial totalmente sin reglas y monopolizado por aquellos que debido a su poder comercial pueden generar ciertas reglas implícitas.


Y es que aprobar normas, reglamentos, mecanismos de apertura comercial, en un foro con el de Doha, exenta de trabas y restricciones representaría para las naciones industrializadas renunciar a los altos subsidios, políticas arancelarias flexibles, cuotas de comercio, etc. Diariamente los EE.UU, China, la U.E. subsidian la agricultura y el sector industrial con ingentes cantidades de dinero, que por lo general son recursos derivados de los impuestos captados por el estado. El proteccionismo despiadado articula una suerte de escudo a los productores nacionales en desmedro de la competitividad internacional, generando de esta manera una distorsión comercial mundial. Los altos aranceles producen precios altos que desmejoran el producto importado y deterioran el sistema de mercado. Sistema que ha sido rebasado por posiciones más bien conservadoras y poco liberales, cuando en realidad el libre mercado global se entendía como un proceso de libre iniciativa y libre producción, además de libre comercio. La contradicción es evidente cuando asociamos al libre comercio con los subsidios. Una coexistencia caprichosa y antinatural. En esa medida las naciones más perjudicadas serían aquellas que solo explotan recursos naturales o materias primas sin ningún valor agregado y además aquellas que tienen menor poder comercial o de negociación. Los productos chinos, de bajo precio y de mala calidad inundan nuestros mercados. Productos muy por debajo de su costo real y costeado por el gobierno Chino.

El liberalismo económico de Adam Smith, interpretado como la no intervención de intereses subalternos y caprichos corporativos, son mal entendidos por aquellos que levantan las banderas del ultraliberalismo. Cosa paradójica y difícil de entender. ¿Se puede ser liberal y conservador a la vez?

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